Marisol Jiménez, una mujer en la industria de acabados superficiales

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Marisol Jiménez es ingeniera química con más de 15 años de experiencia en la industria de manufactura de joyería, especializada en galvanoplastia y fundición de metales preciosos. Actualmente se desempeña como Directora General de Legor México, donde lideró la apertura y consolidación de la operación para México y Latinoamérica. También se desempeña como consultora técnica internacional, asesorando a empresas en control de calidad, optimización de procesos electroquímicos e instalación de líneas de recubrimiento galvánico en metales preciosos.

Marisol ¿Cuáles han sido los principales retos que has enfrentado como mujer en esta industria y cómo los has superado?

Retos ha habido muchos, como en cualquier trayectoria profesional exigente. Sin embargo, nunca los he definido como retos derivados de mi condición de mujer. Han sido retos propios de la industria, del nivel técnico que exige y, sobre todo, decisiones profesionales que yo misma me impuse desde muy joven.

En mis primeros años sí tenía la sensación de que debía demostrar más y trabajar más que un hombre en el mismo puesto para destacar. Con el tiempo entendí algo importante: ese impulso no venía de una desventaja estructural, sino de una convicción personal profundamente arraigada. Mis padres hicieron un gran trabajo formándome con la mentalidad de que si realmente quiero algo y trabajo por ello, lo puedo conseguir.

Aprendí que el valor profesional no depende del género, sino de la preparación, las habilidades y la disciplina. Dejé de pensar que debía esforzarme más “por ser mujer” y entendí que mi esfuerzo respondía a mi propio estándar de excelencia.

Hoy veo los retos como parte natural del crecimiento: decisiones estratégicas, expansión de mercado, posicionamiento técnico y liderazgo en entornos de alta exigencia. Y los he superado como he enfrentado todo en mi carrera: con preparación, constancia y resultados medibles.

¿Has notado algún cambio en la percepción y participación de las mujeres en el sector a lo largo de los años?

Sí he notado cambios, aunque dependen mucho del segmento específico dentro de la industria. En mi área de especialidad —recubrimientos en metales preciosos— la participación de mujeres en puestos de toma de decisión estratégica sigue siendo muy reducida. Es un nicho altamente técnico y tradicionalmente dominado por hombres en posiciones directivas.

Hoy encuentro muchas más mujeres en áreas técnicas, de control de calidad y en funciones de soporte estratégico como compras, finanzas y contabilidad. Las mujeres suelen destacar especialmente en control de procesos, atención al detalle y estandarización. En ese nivel operativo y técnico la participación ha crecido de manera visible.

Sin embargo, cuando hablamos de puestos donde se toma la decisión final —dirección general, propietarios de empresa o liderazgo estratégico— la diferencia sigue siendo muy marcada. En mi experiencia personal, aproximadamente el 98% de los clientes con los que interactúo son hombres. Ese dato, por sí solo, refleja la estructura actual del sector.

Considero que parte de esta brecha no necesariamente responde a falta de capacidad, sino a patrones culturales y a creencias internas. Recientemente leí un estudio que lo ejemplifica claramente: cuando un hombre ve una vacante y cumple 2 de 10 requisitos, suele postularse sin dudarlo. En cambio, muchas mujeres no aplican si no cumplen el 100% de los requisitos.

Esto sugiere que, en muchos casos, la limitación no es externa sino de autopercepción. El talento está; la preparación también. El siguiente paso es confianza y decisión para asumir posiciones de liderazgo incluso antes de sentirse “perfectamente listas”.

Creo que el cambio ya inició, pero el verdadero avance se dará cuando más mujeres ocupen espacios donde se define la estrategia, no solo donde se ejecuta.

¿Qué oportunidades consideras que ofrece esta industria para el crecimiento profesional de las mujeres?

La ingeniería de superficies es un campo altamente especializado. Esto representa una gran oportunidad, porque la especialización técnica crea diferenciación real.

Es una industria donde el conocimiento aplicado —electroquímica, materiales, análisis, medición, control de procesos— tiene impacto directo en costos, sostenibilidad y desempeño del producto. Para mujeres con formación técnica, esto abre puertas en consultoría, dirección de operaciones, innovación y liderazgo estratégico.

También es un sector en transformación, con fuerte enfoque en procesos más limpios y trazabilidad, lo cual genera espacios para nuevas generaciones con visión técnica y sostenible.

¿Qué tipo de apoyo o programas crees que podrían fomentar una mayor inclusión de mujeres en el sector de acabados superficiales?

Considero clave fortalecer tres áreas:

  • Programas de mentoría técnica temprana en universidades e institutos tecnológicos.
  • Visibilidad de referentes femeninos en posiciones de liderazgo industrial.
  • Formación especializada en procesos y medición aplicada.

La inclusión no debe centrarse únicamente en cuotas, sino en preparación y acceso a oportunidades técnicas de alto nivel. Cuando las mujeres acceden a especialización y experiencia práctica, la inclusión se vuelve natural.

¿Has tenido alguna mentora o figura inspiradora dentro de la industria? ¿Cómo ha impactado en tu trayectoria?

He tenido la fortuna de contar con varios mentores a lo largo de mi trayectoria. En su gran mayoría han sido hombres, lo cual refleja una realidad estructural del sector de metales preciosos y acabados superficiales.

Ellos han sido fundamentales en mi formación profesional. Me guiaron en la toma de decisiones estratégicas, me enseñaron a desarrollar resiliencia —a tener “piel más gruesa”— y a elevar constantemente el nivel de exigencia técnica para obtener mejores resultados. Desde muy joven entendí que en esta industria la credibilidad se construye con consistencia, preparación y desempeño medible.

Incluso hoy, cuando enfrento decisiones complejas, muchas veces sigo recurriendo a hombres con amplia trayectoria en la industria para buscar guía y consejo. No lo veo como una contradicción, sino como una muestra de respeto por la experiencia y el conocimiento acumulado. La mentoría no tiene género; tiene profundidad y criterio.

Al mismo tiempo, he encontrado una inspiración importante en líderes femeninas como Karen Vander, CEO en Nueva York. Más allá del éxito empresarial, Karen me enseñó algo distinto: a identificarme con mi propio estilo de liderazgo y a sentirme cómoda con él. Me ayudó a comprender que no era necesario replicar modelos tradicionales para ser efectiva; podía liderar desde la firmeza, pero también desde la empatía, la visión estratégica y la autenticidad.

Esa combinación de disciplina estructural y seguridad en mi propia forma de liderar ha sido clave en mi desarrollo y en la consolidación de mi carrera.

¿Cómo visualizas el futuro de las mujeres en el sector de acabados superficiales?

Lo visualizo avanzando de manera lenta, pero segura.

El cambio no es inmediato porque estamos hablando de una industria tradicionalmente técnica e industrial, donde las estructuras de liderazgo se han mantenido estables durante décadas. Sin embargo, la evolución ya está en marcha.

Diversos estudios respaldan el impacto positivo de la diversidad en la toma de decisiones. Investigaciones de Harvard Business School y reportes como “Diversity Wins” de McKinsey & Company han demostrado que las empresas con mayor diversidad de género en sus consejos directivos y equipos ejecutivos tienden a tomar decisiones más integrales, gestionar mejor el riesgo y obtener mejores resultados financieros. La diversidad no es solo un tema social; es una ventaja competitiva.

Desde mi perspectiva, el siguiente paso clave está en trabajar la confianza de las mujeres jóvenes desde el inicio de su carrera. Muchas veces la barrera no es externa, sino interna. Si desde etapas tempranas dejan de ver el liderazgo técnico como un espacio ajeno o inaccesible, el avance será mucho más acelerado.

Las oportunidades existen. La industria necesita talento especializado, pensamiento analítico y liderazgo estratégico. Las mujeres deben ser valientes para enfrentarlas, incluso antes de sentirse completamente listas. Nuestras capacidades y habilidades pueden estar perfectamente alineadas con esas posiciones; solo debemos permitirnos asumirlas.

Creo firmemente que veremos cada vez más mujeres liderando laboratorios, plantas, equipos de innovación y empresas del sector. El progreso puede parecer gradual, pero es constante. Y cuando se consolide, será estructural.

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