Rostirolla se ha consolidado como un referente en el diseño y fabricación de ganchos, marcos y barras de colgar para sistemas de pintura industrial, combinando personalización y estandarización inteligente
Desde su sede en Morgano, Treviso, la empresa italiana ofrece soluciones técnicas que optimizan los procesos de recubrimiento, ajustándose a las necesidades de cada cliente mediante productos estándar adaptables y proyectos especiales a medida. Cerca del 40% de su facturación proviene de desarrollos personalizados, un modelo que refuerza su enfoque técnico y consultivo.
Los propietarios, Simone y Pierluigi Rostirolla, destacan que la clave está en la flexibilidad productiva y la eficiencia operativa. Mientras los productos estándar se gestionan con rapidez gracias a la interconexión total de las máquinas, las soluciones especiales requieren un acompañamiento más cercano y técnico.

«Solemos llamar «centinelas» a los clientes que solicitan este tipo de soluciones altamente personalizadas, ya que es probable que identifiquen primero un problema o una necesidad: si podemos abordarlos eficazmente, estamos listos para hacerlo con otros clientes más adelante».
Con tiempos de entrega ágiles —de 5 a 10 días para los ganchos y algo más para los bastidores personalizados—, Rostirolla mantiene un equilibrio entre productividad y sostenibilidad. De cara al futuro, la empresa apuesta por incorporar inteligencia artificial y diseño sostenible, elementos que marcarán la próxima evolución en la manufactura de sistemas de suspensión industrial.
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