Edna Lavín tiene más de 14 años de experiencia en mercadotecnia, comunicación e imagen corporativa, con enfoque en la industria metalmecánica y de pintura automotriz. Actualmente organiza la participación de Dürr de México en eventos estratégicos para promover su línea de servicios y generar oportunidades de negocio.
Edna ¿Cuáles han sido los principales retos que has enfrentado como mujer en esta industria y cómo los
has superado?
Hace más de una década, comencé en la industria metalmecánica, y posterior me incorporé a esta industria y en ambos sectores, era muy común que la mayoría en el entorno fueran hombres y éramos contadas las mujeres. En general en la industria, incluso en puestos administrativos había pocas mujeres, siendo mucho menos en puestos operativos y tal vez, si tenías suerte encontrarías a una que otra mujer ensuciándose las manos reparando o instalando algún equipo o programando un robot. Y si las pocas mujeres que había estaban asociadas a puestos administrativos, en las plantas muchas veces no había baño de mujeres. Se encontraba afuera o en un área común o incluso, hasta las oficinas, pero no en piso.
Mi función requiere la comunicación con diferentes áreas. Uno de los retos como mujer (y en la mayoría de los casos, más joven) es el cómo intercambiar información independientemente de la jerarquía laboral, y hacer valer mis comentarios a base de fundamentos. Además, del impacto de cómo se comporta el mercado, lo que deriva en el punto primordial: los negocios. Y así mismo, su estrategia para llevarlos a cabo. Al final de cuentas, el negocio se logra con trabajo en equipo entre las partes involucradas, para responder con una oferta a la demanda, y esto es precisamente a través de los canales y herramientas donde precisamente entra la mercadotecnia, analizando en detalle su sector, el mercado al que pretende ingresar, sus competidores, las ganancias potenciales y los riesgos asociados con su industria.
¿Has notado algún cambio en la percepción y participación de las mujeres en el sector a lo largo de los años?
Definitivamente sí. Anteriormente, las mujeres estaban asignadas a trabajos administrativos o de baja especialización. Hoy en día, hay mujeres que han enriquecido la fuerza laboral en la industria ocupando cargos de liderazgo que desempeñan roles clave en áreas técnicas, de ingeniería y operativas.
A pesar de los avances, aún quedan cosas por hacer en términos de igualdad de género en la industria. Por ejemplo, ante una misma vacante de trabajo y/o jerarquía, aún hay empresas que ofrecen un mayor sueldo al aplicante varón, porque se asocia a que es proveedor. Tradicionalmente las tareas del cuidado de la casa o los hijos caen sobre las mujeres. Su incorporación al ámbito laboral depende, en muchos casos, de poderlo conciliar con las anteriores tareas.
En general, las mujeres ganan un 23%* menos que los hombres en el mercado laboral mundial y dedican el triple de horas al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que los hombres. (*Fuente: Informe sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible – Naciones Unidas)
Actualmente, muchas veces trabajan tanto el hombre como la mujer para poder sostener los gastos del hogar, independientemente del rol social y de que ejerzan o no una paternidad/maternidad activa.
¿Qué oportunidades consideras que ofrece esta industria para el crecimiento profesional de las mujeres?
La equidad de género. Cada vez es más común ver en los altos mandos el talento y competitividad de mujeres, enriquecido la fuerza laboral con diversas perspectivas y habilidades. Las empresas que apoyan a las mujeres en la industria no solo normalizan la diversidad y la igualdad de género. Si se contrata al mejor postor, sea hombre o mujer, se verá reflejado en un mayor beneficio y rentabilidad de dicha empresa.
¿Qué tipo de apoyo o programas crees que podrían fomentar una mayor inclusión de mujeres en el sector de acabados superficiales?
A pesar de los avances que se han logrado, hay que abordar los desafíos persistentes y crear un entorno laboral verdaderamente equitativo para las personas en la industria. Es fundamental promover programas que fomenten la igualdad de oportunidades, el desarrollo profesional y el equilibrio entre trabajo y vida personal. Así como también programas de concientización sobre
micromachismos, que son actitudes y gestos machistas de manera cotidiana, aquellas acciones, gestos sutiles y en la mayoría de los casos, se da de forma inconsciente. También se conoce como machismo cultural, ya que desafortunadamente se invisibiliza porque es algo social. Esto implica un cambio de mentalidad, posiblemente revisar algunas metodologías de trabajo, pero, sobre todo cambios de actitudes en los entornos laborales.
Hay departamentos para los que aplican candidatos varones en su mayoría, por no decir que todos los candidatos son hombres y entonces se valora la experiencia de dichos candidatos, y la estadística indica que entonces quedará un hombre en esa posición. Cuando una mujer llega a un puesto alto, es porque es mejor que los demás candidatos, es decir, tiene que ser mucho mejor. Y por esta razón, cada vez son más las empresas del ámbito industrial con políticas de igualdad de género, programas de capacitación y mentoría para mujeres en la industria, y alianzas y proyectos para
fomentar su presencia normalizada en las plantillas.
¿Has tenido alguna mentora o figura inspiradora dentro de la industria? ¿Cómo ha impactado en tu trayectoria?
He conocido muchas mujeres en la industria que demuestran su capacidad de afrontar los retos, independientemente de la cuestión de género, tengo algunas en mente:
Una de ellas tiene una determinación para lograr los objetivos frente a los procesos de calidad y que muchas veces, hay situaciones complicadas que retrasan la entrega. Para afrontar los desafíos con optimismo y dar soluciones prácticas y eficientes, aun en tiempos cortos y sin sacrificar la calidad, ella considera a todos los miembros del equipo sumando esfuerzos, promoviendo la colaboración y el trabajo en equipo. Busca inspirar a otros a alcanzar su máximo potencial motivándolos hacia el logro de metas comunes, fomentando un ambiente de trabajo positivo.
Otra de ellas, aprendió a mover un montacargas que por lo regular no es una actividad asociada a las mujeres, sin embargo, puede supervisar a los que lo manejan y hasta ella lo puede mover en caso necesario. Es un ejemplo de que, al capacitarse y ampliar las acciones requeridas al puesto como tal, tiene una gran adaptabilidad ante situaciones cambiantes y habilidad para liderar procesos de transformación organizacional.
La última de ellas, está al frente de la empresa para la que trabajo y tiene un liderazgo nato y una enorme capacidad para tomar decisiones informadas, considerando diferentes perspectivas y consecuencias a largo plazo. Cuenta con un amplio conocimiento técnico tanto de los productos, como de los procesos de una planta de pintura, y gracias a la inteligencia emocional que tiene, comunica claramente objetivos, expectativas y retroalimentación de manera asertiva. Se involucra en los proyectos a detalle, es decir, toma partido y se asegura de que todo se ejecute de la mejor forma. Además, con sus acciones hace que el equipo se sienta reconocido y respaldado en todo momento.
¿Cómo visualizas el futuro de las mujeres en el sector de acabados superficiales?
Las empresas locales e internacionales van consolidando estrategias para implementar la igualdad de género, debido a que la participación de la mujer en la industria es un pilar fundamental para el progreso económico y social. Al abordar los desafíos pendientes y aprovechar las oportunidades futuras, así como el avance de la tecnología, podemos construir un futuro laboral con oportunidades más equitativas, inclusivas y prosperidad para todas las personas, independientemente de su género y que además no limite la incorporación del mejor talento y la apertura a desarrollarse de forma equilibrada en todos los aspectos, tanto personal y profesional, como emocionalmente.
